Accedé a la nota y  disfrutá del humor de Rodrigo Galdeano

Por una iniciativa de las Naciones Unidas como medio de concientización y para mantenernos siempre atentos sobre la gran importancia del agua dulce, todos los 22 de marzo desde 1993 se celebra el Día Mundial del Agua.

Aquí les dejo un texto escrito por una simple canilla, guardiana y protectora del principal elemento de la materia viva.

Hola soy Claudia Flor Canilla. Por mis venas corre ella. Sin ella no soy nada. Sin ella no son nada… me abro para que aproveches una adecuada cantidad de mi alma. Agua segura, necesaria para reír, cantar, soñar, bailar, disfrutar, vivir.

Si ella está sana reducís el riesgo de enfermedades, con ella podés preparar alimentos, higienizarte, etc. Sin embargo, dentro de nuestra responsabilidad está, no desperdiciarla ni contaminarla.

“Soy fría a la hora de perdonar a quien me usa y no me cuida y caliente pasión con quien me entregue su
corazón y controle su ración”.

Soltera… algunos creen que soy muy cerrada, en realidad soy precavida, no me gusta que me hagan sufrir. Solo me abro al amor cuando me siento cuidada, respetada, valorada en fin cuando siento que me protegen y quieren, aunque últimamente en el terreno del amor hay una gran sequía. Debo resolver este conflicto interno, me encanta que me usen… ¿Es loco no? Pero si me van a usar que sea de forma racional. Bueno, sí… tengo mis problemas como todos y cuando siento que estoy con el agua al cuello visito a mi hidroterapista.

Aclaremos el tema a cara lavada, quizás estoy sensible, pero físicamente sé que estoy buenísima, tengo buenas curvas y mi alma es fresca, clara y pura. El único achaque que tengo es que a veces sufro de gota cuando me sacan el cuero las vecinas insolentes.

Creo en la persona que va de frente, pero también en la que tiene filtro, me gusta la vida al aire libre, sentirme mansa, tranquila, aunque demasiados días en el campo me pasa como que entro en un pozo. La vida de ciudad es más vertiginosa, ando a las corridas, de un lado a otro y si hay
algo que me desespera son los embotellamientos.

En cambio Doña Marta sabe tratarme bien y toma mucha conciencia a la hora de cuidarme, el médico le dijo que el cuerpo humano está compuesto aproximadamente por el 70 por ciento de agua, por eso ella cree que no está rellenita sino algo inundada… encima de todo, es tan obsesiva con el cuidado del agua que retiene líquido la pobre.

Mi lema es: Agua que no has de beber, no la dejes correr. No olvides… soy el espejo de tu conciencia. FIN