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MARÍA LAURA ROBERT Y PAOLA MEMBRIVES LAS MADRES DEL AMOR

DOS MADRES, DOS MUJERES, DOS HISTORIAS Y UNA EN COMÚN. AMBAS PASARON POR SITUACIONES DIFÍCILES Y COMPRENDIERON QUE NO HAY NADA MÁS IMPORTANTE QUE LA LECHE HUMANA EN LA VIDA DE UN NIÑO.

Laura nació en Godoy Cruz, Pamela, en Las Heras. Las dos vivieron su infancia y su juventud a pleno, con cosas simples, cuando niñas su mundo era la vereda, sus amigos y los juegos, adolescentes con formaciones distintas. Con padres que les inculcaron valores, que les dieron confianza y las dejaron crecer, las ayudaron, para que sean buenas personas y es lo que hoy son, dos mujeres, dos madres, referentes solidarias y defensoras de la vida, que viven en el estado civil más importante y más saludable: enamoradas. Algo que no ocultan y por el contrario lo demuestran en cada gesto, en cada sonrisa, en cada mirada. Será por eso que aman tanto a sus hijos y que la empatía se ha hecho carne en ellas, que sus pensamientos y sus convicciones con respecto a la vida y al amor son similares.

Las dos son donantes en el Banco de leche, no porque les sobre, aunque son grandes productoras, sino porque ellas recibieron vida y vida quieren dar. La vida es un acto de amor cuando la vivimos al 100%, sabiendo que la casa está en orden y el corazón en paz, cuando abrimos la puerta de ese espacio donde los sentimientos y las emociones se comparten, generosa y activamente, cuando entendemos que podemos ser felices porque la sonrisa tiene motivo valedero para que se produzca y es una cosquilla que nace del alma y no es molesta, es sumamente agradable. Pero ellas desde su seno, en lo más profundo de su ser saben, conciencia de por medio, que la felicidad no es algo que se adquiere sino que es un regalo que el ser humano se merece, que el único mérito que se necesita para ello es tomar la decisión de serlo, pero lo más importante es que jamás se alcanza si no lo compartimos, no solo con quienes amamos en nuestra cercanías, sino universalmente con nuestros semejantes. El banco de Leche del Hospital Lagomaggiore es un vínculo para ellas que hoy, las contiene pero que a su vez las eleva, las hace más humanas. Esa obra que tiene al Dr. Luis Argés como uno de sus fundadores y que en estos momentos dirige la licenciada María Luz Vargas, es maravillosa, porque allí además de almacenar leche humana, existe un gran depósito de amor, ternura y todos los adjetivos relativos al afecto que se pueda encontrar, porque gracias a él y al trabajo de todos los que ahí se desempeñan, es posible que muchos niños que vienen a este mundo, conserven lo más grande que Dios nos ha otorgado: la vida.

MARÍA LAURA, TAHIEL Y PIERO

Ella nació y se crió en el barrio Fuchs, su madre era la Tini, la seño del jardín, su padre un jubilado del IPV que en sus primeros tiempos como empleado público le supo dar de comer a los animales en el Zoo. Sus mayores recuerdos son los juegos en la vereda, la mayoría de ellos producto del ingenio y la creatividad infantil, y su amigas, Sol, Laura, Alejandra, Fabiola, Paula y Luciana, un grupo que sigue juntándose y siendo amigas más de tres décadas después. Luego otra etapa de la vida que la marcó profundamente fue su paso por Peregrinos, el grupo juvenil que se reunía en la Iglesia de Los Dolores, en la sexta sección, al llamado de Maranatha. Su primer hijo se llama Tahiel y no tuvo dificultades patológicas pero sí las pasó ella, de otra índole, la falta de conocimiento, el mal asesoramiento médico y escaso apoyo recibido provocó que, a pesar de su gran producción de leche le aconsejaran o le indicaran que, su bebé, debía tomar leche de fórmula y no la materna. Le pareció una locura y se resistió. Pero esa situación le provocó un bloqueo y su niño no podía tomar la teta, se contactó con BLH y así fue que pudo extraerse su leche y proveerle de la misma a su pequeño hijo, con lo que logró un crecimiento más que saludable. Luego con la llegada de Piero, todo fue mejor, ya convertida en experta no solo alimentó a su hijo sino que proveyó al Banco de gran cantidad debido a su alta producción y principalmente por ese deseo de colaborar con la vida, con las madres en dificultades y con los bebés en situación de riesgo. En esta segunda etapa de su aprendizaje como madre, el apoyo de Jorge (D´Angelo) su pareja, fue fundamental. Actualmente se está preparando para ser asesora en lactancia y trabajar en la difusión y concientización de la tarea más esencial, en el vínculo entre la madre y su hijo, en los primeros meses de vida.

La leche humana es el producto biológico de mayor valor inmunológico y nutricional para el bebé, con propiedades únicas para nuestra especie.

PAMELA Y UN MILAGRO LLAMADO XAVIER

Ella nació y se crió en el barrio Montbrum Ocampo, en Las Heras. Es una, entre 7 hermanos. Hija del maestro confitero Marcelo y de Liliana, a quien ella denomina La Guerrera, por su espíritu luchador y su incansable tarea en la vida, su casa, sus hijos, su esposo y los avatares de la familia. También conoció el universo de la vereda y las acequias como lugar para los juegos y el esparcimiento en la niñez y la adolescencia. Traviesa y despierta a la vez, se ligaba todos los retos y los chancletazos, los mismos que hoy agradece por que la hicieron comprender la realidad de aprender y vivir, agregado a todos los valores que le inculcaron sus progenitores. En el barrio también conoció el amor de su vida, Guillermo (Ávila), una historia que ya lleva 14 años, con él concibieron a Xavier, su primogénito. Siempre su deseo fue ser madre, pero un día una médica, le dijo no podría serlo, ella le creyó y en determinado momento dejó de pensar en esa posibilidad y estuvo en su mente adoptar, pero para su sorpresa quedó embarazada. De la alegría inicial pasaron a la preocupación cuando a los cinco meses debió concurrir al hospital y su madre le dijo que podría ser preclancia, por una perdida. Llegó y la internaron y no pudo retirarse por cuatro meses. Durante ese lapso pasó de todo, las alternativas fueron varias, siempre los pronósticos eran reservados y los augurios no muy buenos. Hasta le pronosticaron que el niño no resistiría, pero su constancia pudo más y Xavier nació con 5 meses de gestación, pesaba 580 gramos y medía casi 30 cm. De la sala de partos directo a Neo, primeros tiempos difíciles, pero necesitaba leche. Concurrió al banco de leche, le extrajeron la misma y se la suministraban al bebé por intermedio de una jeringa, el resto del producto ella decide donarlo y que sirva para otro bebé. Al tiempo le anunciaron que Xavier pesaba un kilo, había sorteado el momento crítico y el riesgo de mortalidad había sido superado.

BANCO DE LECHE HUMANA Y RED DE LECHE HUMANA

La primera gran misión, como Centro de Lactancia Materna, es fomentar, difundir, proteger y capacitar al equipo de salud y a la población en el amamantamiento, en el uso y manipulación adecuados de la leche humana. La segunda, es técnica: procesar la leche humana donada solidariamente por las madres para luego administrarla a los bebés de riesgo internados en los servicios de Neonatología o Pediatría. El BLH en nuestro caso es el que articula la Red de Leche Humana, con la que se vincula cotidianamente para recibir la leche donada y distribuir la leche pasteurizada. Aquí es necesario destacar que ha logrado certificar Normas de Calidad ISO 9001 y recertificarlas el año pasado, siendo el único del país y uno de los 10 BLH de la Red Global de 390 que la integran. La leche humana es el producto biológico de mayor valor inmunológico y nutricional para el bebé, con propiedades únicas para nuestra especie y ventajas comparativas imposibles de superar por otras leches animales. Además, posee atributos de sostenibilidad y sustentabilidad que ningún otro alimento posee.

Potencialmente, si una mamá está amamantando puede ser donante con su bebé, puesto que una vez que lo ha decidido y según lo manifiestan las propias donantes, es un procedimiento sencillo. Los requisitos para ser donantes finalmente son los mismos que para amamantar al propio bebé.

Además de mantener estrictamente la cadena de frío indispensable en cada paso: recolección, transporte y almacenamiento de la leche donada “cruda” se realiza la pasteurización, que es un tratamiento térmico controlado de la industria de la alimentación, conocido y validado en todo el mundo. Este procedimiento determina la eliminación del 100% de los gérmenes patógenos y el 99% de la flora saprófita (bacterias no patógenas que posee la leche). La seguridad alimentaria no solo está basada en la adecuada manipulación de la leche sino en el veredicto final, que lo da la aptitud bacteriológica.

El incremento de los bebés beneficiados fue continuo y en ascenso. Además de los pequeños pacientes del Lagomaggiore inicialmente, también fueron receptores los de los hospitales Notti, Schestakow, Paroissien y Virgen de la Misericordia.

LA VIDA CONTINÚA

La maternidad tiene su definición científica, etimológica, hasta poética, mucho se ha escrito sobre ella en los diferentes estratos, pero madres coma María Laura y Pamela la humanizan y logran que a ese acto maravilloso en la vida de una mujer, importante, único e irrepetible, aunque tengan varios hijos, lo simplifiquen para que cobre mayor dimensión aún, porque además le dan continuidad, son donantes de leche por voluntad y convicción, porque aman la vida, son agradecidas y tienen una virtud que las distingue: su transparencia. Cuando hablan de la importancia de la leche humana en los primeros momentos en la vida de un bebé, durante su primera etapa como lactante y cuando comienza a ser un niño, se apasionan y ponen el alma sobre la mesa para que se sepa y se vea que no son solo palabras, son ideas y pensamientos que se plasman en un accionar sincero reflejando, además de su historia de vida, amor al prójimo.

Algo que los momentos vividos, las dificultades pasadas y las interpelaciones juveniles que ayudan a madurar, se ha ido forjando en ellas. Por esta razón, sencilla y elocuente, ambas, María Laura y Pamela, dan lo mejor que tienen sin retaceos, su leche, factor fundamental de vida, pero también lo que dice aquella frase que por literaria no deja de ser poderosa: Nadie te ha dado nada sino te ha dado el corazón, porque solo el corazón se da por nada.

El incremento de los bebés beneficiados fue continuo y en ascenso.